Misa

  • A. ¿Qué es la misa?
  • B. Obligación de oír misa.
  • C. ¿Cómo aprovechar mejor la misa?
A. ¿QUÉ ES LA MISA?
1. ¿Qué es la misa? A primera vista la misa es simplemente una ceremonia dirigida a Dios donde se observan cuatro acciones fundamentales: se alaba al Señor y se le da gracias, se le pide perdón y se suplican algunos beneficios. También hay momentos de la misa donde se transmiten algunas enseñanzas. En un sentido más profundo y exacto la misa es la renovación del sacrificio de la cruz.
2. ¿Es necesario asistir a misa? No somos dioses sino criaturas, y por tanto tenemos obligaciones respecto al Creador. Las principales son alabarle, darle gracias y pedirle perdón. A esto se añade lo necesitados que estamos de suplicarle ayuda. Y todo esto se hace en la misa.
3. ¿Esto no se puede hacer sin misa? Desde luego. Se puede y se debe alabar y dar gracias a Dios en todo momento, pedirle sus dones y su perdón. La misa añade un modo especial de hacerlo: mediante un sacrificio.
4. ¿Un sacrificio es buen modo de amar a Dios? Se puede amar con palabras y con obras y con un esfuerzo mayor o menor. Los sacrificios son entrega a Dios de algún esfuerzo; incluyen una generosidad costosa y por tanto son buena manera de mostrar el amor. Al menos manifiesta que se le ama más que a uno mismo, pues uno mismo se exige por amor a Él.
5. ¿La misa es el mejor de los sacrificios? Será mejor el sacrificio que destaque en la generosidad de la ofrenda, la santidad de quien lo presenta y la intención con que se realiza. En la misa nuestro Señor Jesucristo se ofrece a sí mismo entregando su vida para la gloria de Dios y la salvación de la humanidad. Por tanto es el sacrificio mejor, con gran diferencia.
6. ¿La misa es lo mejor que podemos hacer por Dios? Sí. Sin duda. Los hombres sólo podemos presentar a Dios obras humanas, mientras que la misa es una acción divina, realizada por el mismo Hijo de Dios.
7. ¿La misa no la realiza el sacerdote? El sacerdote presta su voz y sus manos a Cristo, pero es el propio Jesús quien se ofrece a sí mismo renovando el sacrificio de la cruz. Por ejemplo, el sacerdote no afirma “éste es el cáliz de la sangre de Cristo”, sino “éste es el cáliz de mi sangre”. En esos momentos es Jesús mismo quien obra mediante el sacerdote.
B. OBLIGACIÓN DE OÍR MISA
1. ¿Es obligatoria la misa? Ya hemos comentado que las criaturas tenemos unas obligaciones con el Creador. Entre ellas, el tercer mandamiento de la ley de Dios ordena santificar las fiestas.
2. ¿No hay otros modos de santificar las fiestas? Se pueden santificar de muchos modos, y la Iglesia podía haber ordenado otra manera de hacerlo. Ha escogido la que más agrada a Dios y más aprovecha a los hombres. Los primeros cristianos ya lo hacían así.
3. ¿Por qué es pecado mortal faltar a misa el domingo? Porque así lo ordenó la Iglesia apoyada en varios motivos:
  • Alabar a Dios y santificar las fiestas es un asunto grave. Los deberes con el Creador son de la mayor categoría y nadie puede rebajarlos a temas leves.
  • El cristiano que falta a misa suele acabar perdiendo la fe, y esto es asunto serio.
  • Si fuera sólo falta leve, muchas personas no asistirían, no santificarían las fiestas de ninguna otra manera y olvidarían antes a Dios. Consecuencias nada despreciables. La Iglesia no desea que pequemos; si lo manda bajo pecado mortal, es para advertirnos de la importancia del tema y custodiar nuestra fe.
  • Los primeros cristianos se jugaban la vida por asistir a misa. Esto nos da una idea de la gravedad del asunto.
4. ¿Hay que ir a misa por obligación? Ir a misa por obligación es un motivo válido, pues en la vida es normal hacer lo conveniente aunque los sentimientos no acompañen. Sin embargo, es bueno fomentar el deseo de amar y alabar a Dios realizando lo que más le agrada, la misa.
5. ¿La misa tiene que ser el domingo? El mandato divino de dedicar al Señor un día a la semana es individual y social al mismo tiempo. Individual, pues cada uno es responsable de su cumplimiento. Social, porque se ordena santificar las fiestas, y las fiestas son aquellas que el pueblo de Dios celebra. Los judíos el sábado, los cristianos el domingo. A ellas se añaden otras fechas independientes del día de la semana, como la Navidad. Se trata entonces de asistir a misa en las fiestas del Pueblo de Dios. Naturalmente el buen cristiano procura ir a misa todos los días, no sólo los domingos.
C. ¿CÓMO APROVECHAR MEJOR LA MISA?
1. ¿Cómo aprovechar mejor la misa? Rezar. Presentar junto con Cristo los sacrificios de cada día. Intentar acompañar a Jesús en su entrega realizando con El las cuatro acciones fundamentales que hemos comentado: alabar y dar gracias a Dios, suplicar beneficios y perdón.
2. ¿Algunos ejemplos? Cada persona buscará el modo que más le ayude. Por ejemplo:
  • En el inicio de la misa se puede fomentar el arrepentimiento, el deseo de purificar el alma para asistir más dignamente al santo sacrificio de la misa. Puede hacerse al rezar “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”; y al decir “Señor, ten piedad; Cristo, ten piedad; Señor, ten piedad”.
  • En la lectura del evangelio es posible memorizar alguna frase para luego repetirla o meditarla durante ese día.
  • En la presentación del pan y el vino, mientras se dice “por este pan fruto de la tierra y del trabajo del hombre…” se puede añadir interiormente los sufrimientos, el trabajo, y las obras buenas que uno desea ofrecer a Dios junto al sacrificio de Cristo.
  • Un buen momento para adorar a Dios es repetir atentamente “Santo, Santo, Santo”, uniéndose a las alabanzas de los ángeles.
  • En la consagración, mientras el sacerdote eleva el Cuerpo de Cristo puede decirse “Señor mío y D
    ios mío” (el acto de fe del apóstol Tomás). Y se puede rogar a Dios un aumento de fe, esperanza, caridad, castidad, alegría, paz y otras virtudes que uno desee adquirir.
  • Cuando el sacerdote se arrodilla, se puede rezar: “te adoro con devoción, Dios escondido”, según un himno de Sto. Tomás de Aquino. Y como el Señor acaba de llegar, irá bien decirle: “Bienvenido al Altar” u otras frases amables.
  • Conforme se acerca el momento de comulgar pueden repetirse interiormente algunas Comuniones espirituales, fomentando el deseo de recibir mejor al Señor.
  • Después de comulgar será el mejor momento de hablar con Dios interiormente, agradeciéndole mucho que se haya dignado venir a nuestra alma.

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