Camino Ed. Crítica Archive

  • ¡Qué modo tan trascendental de vivir las necedades vacías y qué manera de llegar a ser algo en la vida —subiendo, subiendo— a fuerza de «pesar poco», de no tener nada, ni en el cerebro ni en el corazón! ——— EDICIÓN CRÍTICA No hay contextos documentales de este punto. Por el tipo de octavilla –dorso en blanco, papel de muy mala calidad, tinta aguada– estimamos que fue redactada en Madrid, durante la estancia de San Josemaría en la Legación de Honduras, durante la guerra civil española. Son diez los puntos consecutivos (puntos 41-50) que tienen este origen. Se inscribe esta consideración en el conjunto de reflexiones, de tanta agudeza psicológica, que brindaba a San Josemaría la galería de tipos humanos con los que debía necesariamente convivir en el hacinamiento de aquella Legación [1]. Muchas de las actitudes que observaba se le aparecían frontalmente opuestas al sentido de una vida vivida para Dios y las apuntaba: quería prevenir a los jóvenes que le rodeaban. Otras veces es su lucha interior –y...

    Subir a base de no tener nada – Camino n.41

    ¡Qué modo tan trascendental de vivir las necedades vacías y qué manera de llegar a ser algo en la vida —subiendo, subiendo— a fuerza de «pesar poco», de no tener nada, ni en el cerebro ni en el corazón! ——— EDICIÓN CRÍTICA No hay contextos documentales de este punto. Por el tipo de octavilla –dorso en blanco, papel de muy mala calidad, tinta aguada– estimamos que fue redactada en Madrid, durante la estancia de San Josemaría en la Legación de Honduras, durante la guerra civil española. Son diez los puntos consecutivos (puntos 41-50) que tienen este origen. Se inscribe esta consideración en el conjunto de reflexiones, de tanta agudeza psicológica, que brindaba a San Josemaría la galería de tipos humanos con los que debía necesariamente convivir en el hacinamiento de aquella Legación [1]. Muchas de las actitudes que observaba se le aparecían frontalmente opuestas al sentido de una vida vivida para Dios y las apuntaba: quería prevenir a los jóvenes que le rodeaban. Otras veces es su lucha interior –y...

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  • Fe, alegría, optimismo. —Pero no la sandez de cerrar los ojos a la realidad. ——— EDICIÓN CRÍTICA «Me parece recordar –escribía en 1938 el Prof. Jiménez Vargas, entonces alférez médico– que yo escribí una cosa así en una carta a Burgos. Seguramente con motivo de la ingenuidad de alguno» [1]. La misiva en cuestión iría redactada con el estilo característico de Jímenez Vargas, que divertía tanto a San Josemaría. Esa carta dirigida a San Josemaría, cuando éste se encontraba en Burgos durante la contienda, no se conserva, pero sí esta otra de San Josemaría a Jiménez Vargas, que, aunque trata de otro tema, parece aludir a la carta anterior: «Hay más de una docena de académicos y catedráticos que firman una circular, que se ha traducido al alemán, francés, inglés e italiano, para pedir libros para el 50 [2]. Esperamos resultado. No olvides, por eso, que mi optimismo no me aparta de la realidad». San Josemaría continúa hablándole de la realidad verdadera: «¿Y, de ti, qué voy a decirte? Que es menester...

    Camino n. 40: fe, alegría, optimismo

    Fe, alegría, optimismo. —Pero no la sandez de cerrar los ojos a la realidad. ——— EDICIÓN CRÍTICA «Me parece recordar –escribía en 1938 el Prof. Jiménez Vargas, entonces alférez médico– que yo escribí una cosa así en una carta a Burgos. Seguramente con motivo de la ingenuidad de alguno» [1]. La misiva en cuestión iría redactada con el estilo característico de Jímenez Vargas, que divertía tanto a San Josemaría. Esa carta dirigida a San Josemaría, cuando éste se encontraba en Burgos durante la contienda, no se conserva, pero sí esta otra de San Josemaría a Jiménez Vargas, que, aunque trata de otro tema, parece aludir a la carta anterior: «Hay más de una docena de académicos y catedráticos que firman una circular, que se ha traducido al alemán, francés, inglés e italiano, para pedir libros para el 50 [2]. Esperamos resultado. No olvides, por eso, que mi optimismo no me aparta de la realidad». San Josemaría continúa hablándole de la realidad verdadera: «¿Y, de ti, qué voy a decirte? Que es menester...

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  • Carácter · Punto 40 Fe, alegría, optimismo. —Pero no la sandez de cerrar los ojos a la realidad. ——— EDICION CRÍTICA «Me parece recordar –escribía en 1938 el Prof. Jiménez Vargas, entonces alférez médico– que yo escribí una cosa así en una carta a Burgos. Seguramente con motivo de la ingenuidad de alguno» [1]. La misiva en cuestión iría redactada con el estilo característico de Jímenez Vargas, que divertía tanto a San Josemaría. Esa carta dirigida a San Josemaría, cuando éste se encontraba en Burgos durante la contienda, no se conserva, pero sí esta otra de San Josemaría a Jiménez Vargas, que, aunque trata de otro tema, parece aludir a la carta anterior: «Hay más de una docena de académicos y catedráticos que firman una circular, que se ha traducido al alemán, francés, inglés e italiano, para pedir libros para el 50 [2]. Esperamos resultado. No olvides, por eso, que mi optimismo no me aparta de la realidad». San Josemaría continúa hablándole de la realidad verdadera: «¿Y, de ti, qué voy a...

    Fe, alegría, optimismo – Camino n.40

    Carácter · Punto 40 Fe, alegría, optimismo. —Pero no la sandez de cerrar los ojos a la realidad. ——— EDICION CRÍTICA «Me parece recordar –escribía en 1938 el Prof. Jiménez Vargas, entonces alférez médico– que yo escribí una cosa así en una carta a Burgos. Seguramente con motivo de la ingenuidad de alguno» [1]. La misiva en cuestión iría redactada con el estilo característico de Jímenez Vargas, que divertía tanto a San Josemaría. Esa carta dirigida a San Josemaría, cuando éste se encontraba en Burgos durante la contienda, no se conserva, pero sí esta otra de San Josemaría a Jiménez Vargas, que, aunque trata de otro tema, parece aludir a la carta anterior: «Hay más de una docena de académicos y catedráticos que firman una circular, que se ha traducido al alemán, francés, inglés e italiano, para pedir libros para el 50 [2]. Esperamos resultado. No olvides, por eso, que mi optimismo no me aparta de la realidad». San Josemaría continúa hablándole de la realidad verdadera: «¿Y, de ti, qué voy a...

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  • Carácter – n. 39 «Pida que nunca quiera detenerme en lo fácil». —Ya lo he pedido. Ahora falta que te empeñes en cumplir ese hermoso propósito. ——— EDICIÓN CRÍTICA El origen de este punto es una carta de Ginés Albareda en la que daba noticia a San Josemaría de su inmediato viaje a América [1]. Dice así: «Querido Padre: Hasta pronto. Embarco mañana en Boulogne. El mundo es pequeño… […] Encomiéndeme a Dios y ruegue por todos mis anhelos y porque nunca quiera detenerme en lo fácil» [2]. La idea gustó a San Josemaría y pasó inmediatamente a «Noticias» de noviembre de 1938. Debidamente apostillada, dio lugar al punto de Camino [3]. Éste punto es el primero que encontramos de una serie –repartida a lo largo de todo el libro– en la que San Josemaría conversa con los lectores sirviéndose de un previo diálogo epistolar con amigos y personas que se dirigían espiritualmente con él. [1] Ginés, en otro anterior viaje a América, trajo la pequeña máquina de escribir con la...

    Cumplir ese hermoso propósito – Camino n.39

    Carácter – n. 39 «Pida que nunca quiera detenerme en lo fácil». —Ya lo he pedido. Ahora falta que te empeñes en cumplir ese hermoso propósito. ——— EDICIÓN CRÍTICA El origen de este punto es una carta de Ginés Albareda en la que daba noticia a San Josemaría de su inmediato viaje a América [1]. Dice así: «Querido Padre: Hasta pronto. Embarco mañana en Boulogne. El mundo es pequeño… […] Encomiéndeme a Dios y ruegue por todos mis anhelos y porque nunca quiera detenerme en lo fácil» [2]. La idea gustó a San Josemaría y pasó inmediatamente a «Noticias» de noviembre de 1938. Debidamente apostillada, dio lugar al punto de Camino [3]. Éste punto es el primero que encontramos de una serie –repartida a lo largo de todo el libro– en la que San Josemaría conversa con los lectores sirviéndose de un previo diálogo epistolar con amigos y personas que se dirigían espiritualmente con él. [1] Ginés, en otro anterior viaje a América, trajo la pequeña máquina de escribir con la...

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  • ¿Será verdad —no creo, no creo— que en la tierra no hay hombres sino vientres? ——— EDICIÓN CRÍTICA El texto a partir del cual San Josemaría redacta el punto está a la letra en la colección de «Noticias» [1]. En el número del mes de marzo, escribía: «¡Ah! También necesitamos cincuenta hombres que amen a Jesucristo sobre todas las cosas. –¿Será verdad –no creo, no creo–, que en la tierra no hay hombres, sino vientres?» [2]. En el mes de abril San Josemaría volvía a la carga: «¿Sabéis que está en pie aquella pregunta, que os hice el otro día? ¿Hombres? En la tierra hay más vientres que hombres… Dime, hijo: Tú… ¿qué? J. Mª» [3]. Nótese cómo el mensaje y el impacto de este punto se concentra en el uso metonímico de la palabra «vientre». [1] Así llamaban a la carta de estilo familiar, tirada a velógrafo, que mensualmente enviaba San Josemaría desde Burgos, donde residía, a más de cien universitarios –de la Obra o en relación con la...

    Carácter – Camino n.38

    ¿Será verdad —no creo, no creo— que en la tierra no hay hombres sino vientres? ——— EDICIÓN CRÍTICA El texto a partir del cual San Josemaría redacta el punto está a la letra en la colección de «Noticias» [1]. En el número del mes de marzo, escribía: «¡Ah! También necesitamos cincuenta hombres que amen a Jesucristo sobre todas las cosas. –¿Será verdad –no creo, no creo–, que en la tierra no hay hombres, sino vientres?» [2]. En el mes de abril San Josemaría volvía a la carga: «¿Sabéis que está en pie aquella pregunta, que os hice el otro día? ¿Hombres? En la tierra hay más vientres que hombres… Dime, hijo: Tú… ¿qué? J. Mª» [3]. Nótese cómo el mensaje y el impacto de este punto se concentra en el uso metonímico de la palabra «vientre». [1] Así llamaban a la carta de estilo familiar, tirada a velógrafo, que mensualmente enviaba San Josemaría desde Burgos, donde residía, a más de cien universitarios –de la Obra o en relación con la...

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  • Camino 37. Tienes, como ahora dicen, “mucho cuento”. -Pero, con toda tu verborrea, no lograrás que justifique –¡providencial!, me has dicho– lo que no tiene justificación. ——— EDICIÓN CRÍTICA Parece que este punto 37 se refiere también a la experiencia a que se vincula el punto 33. «Tener ‘mucho cuento’». La 8ª acepción de «cuento» en el Diccionario de Moliner va directa a lo que dice San Josemaría en este punto: «palabrería, exageración o aspaviento con que alguien se da importancia o hace aparecer una cosa más importante o interesante de lo que realmente es».[1]. _______________________________ [1]Moliner, II, pg 832; voz «cuento». «Cuento» en el Diccionario de la Real Academia Española de 1970 es: «falsa apariencia, embuste, trápala, engaño». «Como ahora dicen», escribe San Josemaría. En efecto, en la edición de 1925 no se contempla todavía esa acepción.

    Camino n.37

    Camino 37. Tienes, como ahora dicen, “mucho cuento”. -Pero, con toda tu verborrea, no lograrás que justifique –¡providencial!, me has dicho– lo que no tiene justificación. ——— EDICIÓN CRÍTICA Parece que este punto 37 se refiere también a la experiencia a que se vincula el punto 33. «Tener ‘mucho cuento’». La 8ª acepción de «cuento» en el Diccionario de Moliner va directa a lo que dice San Josemaría en este punto: «palabrería, exageración o aspaviento con que alguien se da importancia o hace aparecer una cosa más importante o interesante de lo que realmente es».[1]. _______________________________ [1]Moliner, II, pg 832; voz «cuento». «Cuento» en el Diccionario de la Real Academia Española de 1970 es: «falsa apariencia, embuste, trápala, engaño». «Como ahora dicen», escribe San Josemaría. En efecto, en la edición de 1925 no se contempla todavía esa acepción.

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  • Camino 36. Ese abuso no es irremediable. -Es falta de carácter consentir que siga adelante, como cosa desesperada y sin posible rectificación. No soslayes el deber. -Cúmplelo derechamente, aunque otros lo dejen incumplido. ——— EDICIÓN CRÍTICA San Josemaría exhorta a los lectores a que asuman seriamente su responsabilidad en la vida cívica: profesional, social y política, lo que comporta valentía para denunciar los abusos y capacidad, cuando es necesario, de navegar contra corriente. Es la misma doctrina del punto 34, con el acento puesto ahora en la vida de la sociedad.

    Cumple tu deber – Camino n.36

    Camino 36. Ese abuso no es irremediable. -Es falta de carácter consentir que siga adelante, como cosa desesperada y sin posible rectificación. No soslayes el deber. -Cúmplelo derechamente, aunque otros lo dejen incumplido. ——— EDICIÓN CRÍTICA San Josemaría exhorta a los lectores a que asuman seriamente su responsabilidad en la vida cívica: profesional, social y política, lo que comporta valentía para denunciar los abusos y capacidad, cuando es necesario, de navegar contra corriente. Es la misma doctrina del punto 34, con el acento puesto ahora en la vida de la sociedad.

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  • Camino 35. No me gusta tanto eufemismo: a la cobardía la llamáis prudencia. -Y vuestra “prudencia” es ocasión de que los enemigos de Dios, vacío de ideas el cerebro, se den tono de sabios y escalen puestos que nunca debieran escalar. ——— EDICIÓN CRÍTICA Octavilla con el dorso en blanco, redactada por San Josemaría en Burgos, en el primer semestre de 1938. No hay otras referencias que permitan datarla con mayor aproximación. Tiendo a situar estas octavillas con dorso en blanco –a no ser que conste lo contrario por otra vía– en los primeros meses que pasó San Josemaría en Burgos: hasta junio-julio. Seguimos en la cuestión de la verdad «operativa», del veritatem facientes paulino, que está en el trasfondo de los puntos 33-35. El punto 35 refleja otro de los motivos frecuentes en la predicación de San Josemaría desde los primeros años treinta, sobre todo al dirigirse a profesores y estudiantes universitarios: la exigencia cristiana de un testimonio firme en el terreno intelectual, sin «miedo a la verdad» (vid punto anterior)....

    ¿Cobardía o prudencia? – Camino n.35

    Camino 35. No me gusta tanto eufemismo: a la cobardía la llamáis prudencia. -Y vuestra “prudencia” es ocasión de que los enemigos de Dios, vacío de ideas el cerebro, se den tono de sabios y escalen puestos que nunca debieran escalar. ——— EDICIÓN CRÍTICA Octavilla con el dorso en blanco, redactada por San Josemaría en Burgos, en el primer semestre de 1938. No hay otras referencias que permitan datarla con mayor aproximación. Tiendo a situar estas octavillas con dorso en blanco –a no ser que conste lo contrario por otra vía– en los primeros meses que pasó San Josemaría en Burgos: hasta junio-julio. Seguimos en la cuestión de la verdad «operativa», del veritatem facientes paulino, que está en el trasfondo de los puntos 33-35. El punto 35 refleja otro de los motivos frecuentes en la predicación de San Josemaría desde los primeros años treinta, sobre todo al dirigirse a profesores y estudiantes universitarios: la exigencia cristiana de un testimonio firme en el terreno intelectual, sin «miedo a la verdad» (vid punto anterior)....

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  • Camino 34. No tengas miedo a la verdad, aunque la verdad te acarree la muerte. ——— EDICIÓN CRÍTICA Continúa el tema anterior. El texto aparece a la letra en un guión de meditación de los Ejercicios Espirituales que predicó San Josemaría en Vitoria, en agosto de 1938: «Coloquio: Animo grande ante la Cruz. No tener miedo a la verdad, aunque esa verdad nos acarree la muerte» [1]. Es el coloquio final de la meditación sobre la muerte y sepultura de Cristo. San Josemaría la predicó el día 25, pero sabemos que, en su mayor parte, ese material y el de los Ejercicios Espirituales de Vergara del mes siguiente lo había preparado en Ávila, en los primeros días de ese mes, invitado por don Santos Moro, el Obispo de aquella diócesis. El tema de la Verdad lleva a San Josemaría a plantearse en última instancia la cuestión del martirio. El cristiano, precisamente por su amor a la Verdad, que lleva a la confesión de fe, ha de estar dispuesto al martirio para...

    No tengas miedo a la verdad – Camino n.34

    Camino 34. No tengas miedo a la verdad, aunque la verdad te acarree la muerte. ——— EDICIÓN CRÍTICA Continúa el tema anterior. El texto aparece a la letra en un guión de meditación de los Ejercicios Espirituales que predicó San Josemaría en Vitoria, en agosto de 1938: «Coloquio: Animo grande ante la Cruz. No tener miedo a la verdad, aunque esa verdad nos acarree la muerte» [1]. Es el coloquio final de la meditación sobre la muerte y sepultura de Cristo. San Josemaría la predicó el día 25, pero sabemos que, en su mayor parte, ese material y el de los Ejercicios Espirituales de Vergara del mes siguiente lo había preparado en Ávila, en los primeros días de ese mes, invitado por don Santos Moro, el Obispo de aquella diócesis. El tema de la Verdad lleva a San Josemaría a plantearse en última instancia la cuestión del martirio. El cristiano, precisamente por su amor a la Verdad, que lleva a la confesión de fe, ha de estar dispuesto al martirio para...

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  • Camino 33. Nunca quieres “agotar la verdad”. -Unas veces, por corrección. Otras -las más-, por no darte un mal rato. Algunas, por no darlo. Y, siempre, por cobardía. Así, con ese miedo a ahondar, jamás serás hombre de criterio. ——— EDICIÓN CRÍTICA Este punto está redactado a partir de una experiencia de San Josemaría. Transcribo un párrrafo de la carta que escribió a Juan Jiménez Vargas en octubre de 1938: «Muy querido Juanito: Ayer vino X. y D. Manuel [Dios Nuestro Señor] dispuso las cosas muy bien para que desde ayer deje ese amigo de trabajar en su empresa [el Opus Dei]: todo salió con mucha suavidad, aunque mi hermano Josemaría [es decir, el Autor] –como es tan melón– se pasó sus malos ratos. Yo ‘agoté la verdad’, sistema que pienso seguir siempre; antes no lo seguía, por una razón humana (educación, politesse), otra sobrenatural (caridad)… y un poquito de miedo a prolongar los malos ratos. Ahora me he persuadido de que la verdadera finura y la verdadera caridad exigen llegar...

    Hombres de criterio – Camino n.33

    Camino 33. Nunca quieres “agotar la verdad”. -Unas veces, por corrección. Otras -las más-, por no darte un mal rato. Algunas, por no darlo. Y, siempre, por cobardía. Así, con ese miedo a ahondar, jamás serás hombre de criterio. ——— EDICIÓN CRÍTICA Este punto está redactado a partir de una experiencia de San Josemaría. Transcribo un párrrafo de la carta que escribió a Juan Jiménez Vargas en octubre de 1938: «Muy querido Juanito: Ayer vino X. y D. Manuel [Dios Nuestro Señor] dispuso las cosas muy bien para que desde ayer deje ese amigo de trabajar en su empresa [el Opus Dei]: todo salió con mucha suavidad, aunque mi hermano Josemaría [es decir, el Autor] –como es tan melón– se pasó sus malos ratos. Yo ‘agoté la verdad’, sistema que pienso seguir siempre; antes no lo seguía, por una razón humana (educación, politesse), otra sobrenatural (caridad)… y un poquito de miedo a prolongar los malos ratos. Ahora me he persuadido de que la verdadera finura y la verdadera caridad exigen llegar...

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